Las balatas tienen como objetivo generar fricción entre el disco de frenado de las llantas. También son conocidas como pastillas de frenos.

Existen balatas realizadas de diferentes materiales, por ejemplo, orgánicas, semimetálicas, metálicas y sintéticas. A continuación, se presentan más a detalle.

Orgánicas

Son fabricadas con fibras no metálicas unidas en un material compuesto que posteriormente es tratado con modificadores de fricción como lo son el grafito y los metales en polvo. Adicionalmente de estos materiales, se integran elementos que reducen el ruido y la transferencia del calor.

Semimetálicas

Este tipo de balatas son realizadas a base de una mezcla de metales como el acero, hierro o cobre con materiales orgánicos lo que causa que sean más rígidas y resistentes al calor.

Metálicas

Son manufacturadas a base de la unión de metales a presión, este tipo de balatas ya es muy raro encontrarlas dado a que las dos opciones anteriores son una mejor opción.

Sintéticas

Compuestas de fibra de vidrio y aramida, que es un polímero sintético muy ligero y resistente. Gracias a esto, este tipo de balatas son más ligeras, fuertes, durables y capaces de reducir el calor.

Es importante brindarles atención a las balatas ya que deben de ser cambiadas con regularidad. Si detectas alguno de estos síntomas es importante que lleves tu vehículo a un centro de servicio para que sea revisado.

  • Ruidos extraños al pisar el freno.
  • Al frenar el auto hay un “jaloneo” hacia la derecha o izquierda.
  • Vibraciones al momento de pisar el freno.
  • El pedal del freno se encuentra muy duro o muy flojo y se frene de golpe.
  • Olor a quemado cerca de los neumáticos al momento de frenar.

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